De paso por Villa Oliva

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Villa Oliva 4 de enero del 2017

Luego de las desmedidas fiestas de fin de año y el descontrol de la bienvenida al nuevo año, me he dignado en escribir de nuevo. El último mes del año 2016 no fue menos denso que el propio año y temía que lo que escribiera le ayudara menos o lo hiciera menos digestivo por lo que me dije a mi mismo, para qué? escribir si no voy a escribir algo bueno o agradable por lo que me llame al silencio. Pero hoy ya estrenando año y volviendo a viajar como hace mucho tiempo, creo que hay cosas buenas que decir, si bien el año que corre no pinta como los mejores, le vamos a dar el beneficio de la duda y vamos a distraernos en este maravilloso lugar que me toca visitar y que logró hacer que tome la cámara y me siente al teclado (que no es menos) y que quiero compartir con todos ustedes.

Villa Oliva, ciudad a orillas del Rio Paraguay, que me recuerda mis más mozos años cuando visitaba la casa de mis abuelos en un no menos bello paraje del departamento de Guaira, Tebicuary, bueno esa es otra historia que ya les voy a escribir en su momento, Villa Oliva me recuerda los momentos felices que pase en mi infancia, su gente calma, caminando por las calles de ripio y lodo blanco (característicos de la zona) a pie, en bicicleta o algunos modernistas en sus motocicletas a una velocidad que pareciera no poder medirse con el reloj, como si nada les preocupase, como si la briza del rio los arrastrase cual veleros. Viendo pasar de tanto en tanto a esta maravillosa gente me quedo buscando la música que marca el ritmo que todos bailan sin darse cuenta y sólo descubro que es un compás que ya no puedo seguir pues la ciudad me marco su propio ritmo, el ritmo loco de bailar el tema que ni conocemos, de seguir lo que ni siquiera sabemos y a una velocidad que no nos entrega nada por ganancia si no desgaste y cansancio desmedido, pero… no hablaremos de eso ahora, Villa Oliva nos muestra que aún hay chances que aún se puede buscar algo mejor.

Llama la atención que la gente que pasa te mira y saluda, que si le preguntas algo se detiene a pensar y sabe lo que está pasando en su pueblo, quien llego quien se marchó, incluso quien está enfermo, cosas que raramente pasan en mi entorno cotidiano. El calor que tenemos hoy solo se atenúa con la brisa fuerte que llega del rio, disfrute del calor del sol de la siesta (39°C) y espero ansioso la noche para describirles los detalles de la misma…

Son casi la media noche y me dispongo a dormir, una noche maravillosa, mucho más fresca que durante el día, con la brisa del rio que destila pureza, pude notar que la mayoría de las personas salen de sus casas en la noche, quizás para evitar los inmisericordes rayos del sol, gente paseando por las calles en la plaza, vi jóvenes paseando en bicicleta (más cosas que me recuerdan mi infancia), se puede notar que la gente aprovecha las horas de la noche para practicar su deporte favorito, si bien no vi canchas de fútbol como me lo esperaba, sí noté una importante concurrencia en la canchita de la esquina, donde infinidad de personas disfrutaban jugando y observando sucesivos partidos de volei, deporte que en la zona parece ser el de más práctica. Pareciera que esta gente ignora los grados de calor que aún nos afectan; Jugando, riendo y disfrutando en compañía de sus amistades.

Hermosas imágenes que llevo conmigo al dormir y que espero permanezcan en mi memoria para siempre.

Buenas noches Villa Oliva!!

 

 

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